Entrevista al Dr. Guilarte – Cirujanos TOP de la Revista Telva «Mínimamente invasivos»
Excelencia en rinoplastia con un enfoque natural y técnico sin cicatrices
Artículo publicado: 18/04/2025
Firma: BLANCA UNZUETA
Orígenes y formación
Nacido en Bilbao y residente en Madrid por adopción, el Dr. García-Guilarte tuvo en sus inicios el sueño de ser dibujante, una pasión que aún hoy influye en su trabajo quirúrgico a través de los bocetos detallados que realiza para sus pacientes en la primera consulta. Finalmente, optó por estudiar medicina, especializándose en cirugía plástica. Completó su residencia en el Hospital de La Paz, uno de los centros de referencia en cirugías reconstructivas complejas, lo que le permitió adquirir una formación sólida y multidisciplinaria, especialmente en el manejo de tejidos blandos y en la prevención y tratamiento de complicaciones.
Rinoplastia sin cicatrices: su técnica distintiva
Uno de los aspectos que distingue al Dr. García-Guilarte es su técnica de rinoplastia sin cicatrices visibles, la cual aprendió en 2017 tras formarse con el Dr. Baris Cakir, un reconocido cirujano turco. Cakir es pionero en la técnica de “preservación cerrada”, que permite intervenir la nariz sin dejar marcas externas. Esta técnica revolucionó la práctica del Dr. García-Guilarte, llevándolo a lograr resultados altamente estéticos sin cicatrices visibles.
La clave, según el doctor, está en trabajar con precisión la punta nasal, que es la zona más determinante del resultado estético. Esta técnica también evita problemas frecuentes de hundimiento o deformación al preservar las estructuras internas y reconstruir cuidadosamente el soporte óseo y cartilaginoso.
Enfoque artístico y empático con el paciente
El enfoque del Dr. García-Guilarte combina arte y ciencia. Su formación artística no solo se refleja en su visión estética, sino también en su capacidad de comunicación con los pacientes. En la primera consulta, por ejemplo, dedica entre 45 minutos y una hora para entender a fondo las motivaciones, preocupaciones y deseos del paciente. Pide rellenar un cuestionario emocional para detectar inseguridades específicas, como complejos con el dorso o la punta nasal, o miedos frente a la cirugía.
También realiza bocetos personalizados que muestran cómo se vería la nariz tras la intervención, lo que ayuda a alinear expectativas y a reducir la ansiedad. Este proceso le permite detectar, desde la primera entrevista, si el paciente está preparado psicológicamente para someterse a una cirugía.
Adaptación al paciente moderno y redes sociales
El doctor ha sabido adaptarse perfectamente al entorno digital y las nuevas formas de comunicación con los pacientes. Reconoce que cerca del 40% de sus pacientes lo encuentran a través de redes sociales como Instagram o TikTok. Uno de sus casos virales fue el de una paciente que mostró los resultados de su rinoplastia en un video desde su coche, obteniendo millones de visualizaciones.
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La viralidad no ha cambiado su método, pero sí ha aumentado la responsabilidad de manejar expectativas más altas.- Dr. Rubén Guilarte
Psicología del paciente y cirugía secundaria
Otro aspecto en el que el Dr. García-Guilarte destaca es en su manejo de pacientes que han tenido malas experiencias con rinoplastias anteriores. Según explica, realiza cirugías secundarias casi todos los días. Algunos casos presentan complicaciones graves, no por mala técnica necesariamente, sino por “mala praxis” o una falta de ética al operar sin la preparación adecuada.
Para estos pacientes, que muchas veces han sufrido traumas emocionales debido a intervenciones fallidas, el doctor ofrece no solo una solución estética, sino también un abordaje reparador. En casos extremos, recurre a técnicas de reconstrucción con injertos de costilla, lo que requiere una incisión quirúrgica separada, pero asegura una estructura sólida y duradera.
Visión integral del rostro y la nariz
García-Guilarte enfatiza que una nariz no debe verse como un órgano aislado, sino como parte integral del rostro. Una nariz “ideal” es aquella que se ve natural, que no revela signos de haber sido operada y que mantiene la armonía con el resto de las facciones. De ahí que se oponga a la idea de modificar solo una parte, como el dorso (quitar la jiba), sin tocar la punta. Según sus propias palabras: “el dorso nunca va aislado de la punta”.
El doctor rechaza modas quirúrgicas pasajeras y busca siempre la continuidad natural de la nariz. Para él…
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El éxito no radica en que se note que una nariz ha sido operada, sino en que parezca completamente natural, como si fuera la nariz con la que el paciente siempre ha vivido.- Dr. Rubén Guilarte
Resultados y satisfacción del paciente
La satisfacción de sus pacientes es una prioridad. Después de aplicar la técnica de preservación cerrada, notó un cambio drástico en la percepción de sus resultados: “los efectos son predecibles y excelentes”. Muchos pacientes, al ver su nariz desde abajo, no encuentran cicatrices, lo que refuerza la naturalidad del resultado y aumenta su confianza.
El doctor admite que la cirugía estética requiere equilibrar las expectativas con la realidad, y que, aunque algunos pacientes insistan en estándares inalcanzables, su tarea como médico es acompañarlos en un proceso de aceptación. “Tirando piedras contra mi tejado”, dice, refiriéndose al hecho de que, en ocasiones, rechaza operar a personas con expectativas poco realistas o inestabilidad emocional.
Casos mediáticos y notoriedad
Uno de los casos más conocidos tratados por el Dr. García-Guilarte fue el de María Pombo, quien llegó a él después de múltiples cirugías previas que no le dejaron satisfecha. Tras una conversación franca, donde él le explicó lo que se podía y no se podía hacer, se sometió a una operación con él inmediatamente. Este caso, ampliamente difundido en redes, puso aún más en el foco su capacidad técnica y su sensibilidad profesional.
El Dr. Rubén García-Guilarte se ha consolidado como uno de los referentes en rinoplastia gracias a una mezcla de arte, ciencia y humanidad. Su enfoque sin cicatrices, basado en técnicas avanzadas de preservación, lo distingue dentro del panorama quirúrgico actual. Además, su capacidad de conectar con los pacientes, entender sus necesidades y guiarlos con ética y realismo, lo convierte en un modelo de la cirugía estética contemporánea, que busca resultados naturales y, sobre todo, humanos.




