Anestesia
La cirugía de la nariz se realiza bajo anestesia general, en la mayoría de procedimientos realizados en nuestra Clínica. Aún más, manipular la nariz conlleva una alteración de la vía respiratoria al ser la nariz parte de ésta. Nuestra premisa es tener siempre la máxima seguridad y para ello es fundamental tener la vía respiratoria controlada mediante la intubación orotraqueal que se emplea en la anestesia general.
Empecemos nombrando los tipos de anestesia que existen según sus características generales:
Tipos de anestesia
Clasificados por el grado de conciencia y su extensión:
- Sedación: Su objetivo es relajar y adormecer el paciente para controlar su nivel de ansiedad. Suele combinarse con anestesia local o regional.
- Anestesia local: Bloquea la sensibilidad de una zona localizada del cuerpo; el paciente permanece consciente.
- Anestesia regional: Bloquea la sensibilidad de una región más amplia del cuerpo, manteniendo al paciente despierto o ligeramente sedado.
- Anestesia general: Crea un estado de inconsciencia total. El paciente no siente dolor, no se mueve, ni una vez finalizado el procedimiento, es capaz de recordarlo.
Los diferentes tipos de anestesia se pueden combinar Por ejemplo «anestesia local + sedación», nos permiten bloquear solamente la zona a intervenir, provocando simultáneamente un estado de somnolencia profunda en el paciente que lo mantiene relajado y tranquilo durante la intervención.
Cabe destacar que en el contexto de una rinoplastia completa, la anestesia general es la única modalidad anestésica factible desde el punto de vista clínico y de seguridad del paciente.
¿Porqué es inviable una rinoplastia con anestesia local o sedación?
La anestesia general y la intubación garantizan la seguridad del paciente. Controlar la función respiratoria es clave para una cirugía precisa y sin complicaciones.
Ver vídeoAnestesia general intravenosa pura, sin gases y con suministro monitorizado
Es fundamental la prevención y control de complicaciones intraoperarias, por lo que la seguridad es un elemento de prioridad en nuestras cirugías y no ahorramos en ello.
Para la anestesia general, nos decantamos hacía la anestesia intravenosa pura (TIVA), que se administra a través de bombas de perfusión que sirven para controlar la cantidad exacta de anestésicos que suministramos. Reducir la cantidad de anestésico al mínimo también ayuda a reducir sus efectos secundarios. Usamos anestesia intravenosa pura, sin gases. Todo esto permite una mejor estabilidad hemodinámica, también unos despertares más plácidos que los de los clásicos gases anestésicos.
Utilizamos un sistema de monitorización BIS (índice biespectral) para controlar en todo momento el suministro de anestesia y la reacción del cuerpo receptor.
En inmensa mayoría de los casos se manipula el tabique o septo para dar mayor soporte a alguna de las subunidades nasales, lo que se conoce como rinoplastia estructural. Esta manipulación del tabique siempre conlleva el riesgo de cierto sangrado intra o postoperatorio por lo que el control de la vía respiratoria es más que fundamental.
Por todo lo anterior, por raro que parezca, la anestesia general es infinitamente más segura que la anestesia local y sedación. Para finalizar destacar que cada caso, según la complejidad de cada cirugía, requiere de unas medidas diferentes y completamente individualizadas.

